ismael rozalén

miércoles, agosto 29, 2007

Esto trata sobre zaida y la luna


Esta vez no soy capaz de contenerme. Lo lamento, pero tengo que contarlo. Mi pequeñita zaida está obsesionada con la luna. Por la noche salimos a la terraza para verla. La llama a voces, le tira besos e intenta tocarla a toda costa, queriendo, incluso, escaparse de mis brazos, pensando que así llegará a rozarla con las yemas de sus dedos. Las noches de luna nueva se va a la cama triste y en la habitación la sigue llamando, con una cadencia y una pena que me hace sentirme impotente por no poder yo hacer nada para darle a mi niña lo que ella con tanta, tanta fuerza desea. Estos días de luna inmesa se queda extasiada y abre mucho la boca y dice hala, hala, luna, ven, ven, haaaala. El caso es que hoy ha cogido un boli y un papel, ha hecho este círculo, se ha quedado mirándolo, ha dicho luna, luna, y ha sonreído. Y yo, como un imbécil, le he dicho cuando ha clavado sus ojos en los míos: nada, cariño, que a papá le pican los ojos mucho últimamente.